No, no es Patxi López echando balones fuera sobre el 'Tito Berni'. Es La zona de interés, donde Jonathan Glazer hace un retrato de la deshumanización de un sistema, capaz de convertir seres humanos en máquinas, que simplemente hacen su trabajo, sin cuestionarse los medios, por alcanzar un objetivo. Hasta tal punto llega, que son capaces de actuar con normalidad en mitad del horror.
Viajamos a la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, lejos del frente. Allí nos encontramos al comandante Rudolf Höss (Christian Friedel) que, junto a su esposa Hedwig y sus hijos, reside en una vivienda unifamiliar con piscina, jardín y cerca de un gran lago. Un auténtico hogar, donde lleva una vida acomodada, apacible. Nada fuera de lo normal, si no fuera porque al otro lado del muro de su casa, se encuentra Auschwitz...