El cine independiente es sinónimo de libertad. Y eso a mi me gusta. Lejos de las presiones de los grandes estudios y los recortes de las productoras, los directores y guionistas hacen auténtico arte con estas películas. Luego podrán gustar más o menos, pero los creadores se sienten libres para ofrecer, finalmente, la obra que en su cabeza se gestó.
Siempre se me viene a la mente, cuando hablo de estos temas, la película Así empezó Hollywood, de Peter Bogdanovich. Un grupo de "locos", pioneros del séptimo arte, capaces de todo por alcanzar el éxito. De la industria americana, a la Nouvelle Vague, y de nuevo a Sundance, O en España, por ejemplo, Gijó, Ourense, A Coruña, Nocturna Madrid, incluso Sitges, y tantos otros.
En fin, que el cine indie mola. Y hoy traigo a uno de esos directores que viene pegando fuerte en esta corriente. Se trata de Israel González, vecino de Alcorcón (Madrid) que espera empezar 2021 con buen pie y hasta 13 candidaturas a los Premios Goya por su película Fuel. Rodada con 6.000 euros, en cuatro días, en el desierto almeriense y con mucho esfuerzo, sacrificio, dedicación y amor al cine.