Es el fenómeno de masas del momento, y con razón. Netflix ha vuelto a triunfar con los nueve primeros capítulos de El juego del calamar a base de glutamato y potenciador de vicios humanos, a lo que quien más quien menos sucumbe en algún momento del día. Hedonismo puro y duro, desde Corea del Sur, en su tinta.
En síntesis, cientos de coreanos con deudas, deciden aceptar la invitación a una extraña serie de juegos, cuyo premio final son miles de millones de wones. El cebo es el mismo de siempre: el dinero. Una vez metidos en el ajo, estos desgraciados descubren que la otra cara de la moneda se paga con la propia vida, abocados a enfrentarse a una serie de pruebas letales donde el dinero ya no es el principal motor del juego.