Hay una canción de Mecano, del año 1991, titulada El peón del rey. Dice así: "Negro bajito y cabezón, solo pude ser peón de negras; lo mas chungo en ajedrez". Y continúa: "luego con arrojo, tesón y la estricta observación de las reglas, llegue hasta peón del rey". Para sentenciar: "pero de peón, la única salida es la revolución". Y no es Mecano -por cierto, me encantan- quien ha revolucionado el ajedrez, sino Netflix y una poderosa Anya Taylor-Joy con su Gambito de Dama. Tal es su éxito, que es la miniserie más vista desde su estreno en el plataforma.

Gambito de Dama ya ha hecho historia, como su personaje principal, Beth Harmon, magistralmente interpretada por Anya Taylor-Joy, que toma el testigo de Isla Johnston, su 'alter ego' en la niñez y soberbia también. Una mujer echa a sí misma desde su orfandad, que halla en el ajedrez su auténtica pasión y 'modus vivendi'. Todo ello, en el marco de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, allá por la década de los sesenta.