Cuatro años después, Corea del Sur sigue infestada de zombies. Y en casi un lustro, éstos se han desgastado bastante, aunque todavía siguen teniendo un pelín de chispa. Es el intervalo de tiempo y erosión que hay también desde Train to Busan a Train to Busan 2, o como han querido traducirla: Península.
La segunda parte de una película que en 2016 fue un tsunami de aire fresco para el género, no alcanza esa cota de poder, pero conserva una pizca de ese punch, al menos desde la acción pura y dura. Lo suficiente como para no recurrir a la afirmación de: 'Segundas partes nunca fueron buenas'.